Gobernador Gustavo Melella : “Hay una actitud destituyente en la Legislatura para condicionar al Gobierno”
El gobernador fueguino apuntó con dureza contra el accionar parlamentario tras la aprobación de la ley de goteo y la derogación de la reforma constitucional. Aseguró que existen sectores políticos y empresariales que buscan “condicionar o voltear” al Ejecutivo, defendió la necesidad de avanzar con la reforma de la Carta Magna y advirtió que algunas leyes “suenan bien, pero esconden un fuerte condicionamiento al Gobierno”. Por otro lado,
Melella, endureció su discurso político al referirse a la relación con el intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, a lo que definió como una “falta de reciprocidad política” tras la millonaria asistencia a Ushuaia y el acuerdo electoral que cedió una banca en el Senado a pedido de Cristina Fernández de Kirchner, denunciando, además, maniobras para “voltear o encorsetar” al Ejecutivo y volvió a calificar la ley de goteo como una herramienta “destituyente”.
El gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, cuestionó con firmeza el rumbo que tomó la Legislatura en su última sesión ordinaria, donde se aprobó la ley de goteo diario y se avanzó en la derogación de la ley 1529 que habilitaba el proceso de reforma constitucional. Para el mandatario, detrás de estas decisiones existe una clara intencionalidad política de “condicionar” e incluso “voltear” al Gobierno provincial.
Al referirse a la derogación de la ley de reforma constitucional, Melella fue categórico al sostener que, desde su mirada, el proceso “sigue intacto”.
“La Legislatura tiene el derecho de hacer lo que quiera y lo que crea conveniente, para nosotros, el proceso de reforma sigue, sigue intacto, porque el decreto que llama al proceso de reforma estaba bajo hecho la ley, una ley no puede volver hacia atrás en este sentido”, afirmó.
Sin embargo, el gobernador planteó que “el debate de fondo está siendo evitado por sectores que no quieren perder privilegios, no hay que tener miedo a la discusión de la reforma, me parece que lo peor es eso, creo que algunos sectores en la política de Tierra del Fuego tienen miedo a discutir sobre perder privilegios, terminar con algunos privilegios, tienen miedo a reformar una constitución que en su momento tuvo mucho significado, mucho potencial, pero el mundo cambió”, expresó.
En ese sentido, remarcó que “el contexto actual exige una actualización institucional profunda, hoy vemos este sistema híbrido que no existe en el mundo, y cambió porque la tecnología cambió y a nosotros nos pasó por encima también, por lo tanto, creo que la constitución tuvo que ver con la provincia en otro momento, hoy la provincia es distinta y hacia los próximos 25 o 30 años es distinta”.
Melella también rechazó uno de los argumentos más repetidos contra la reforma, vinculado al costo económico, para lo cual, expuso que “se habla del gasto que puede significar, pero yo decía el otro día lo que significa el gasto del año que viene al elegir 19 legisladores en vez de 15, tenés mucho más gasto si uno lo mira”, advirtió.
Para el mandatario, el objetivo de la reforma es claro, “terminar con privilegios”, incluyendo la “reelección indefinida de legisladores, los cargos vitalicios y avanzar en cambios estructurales en la justicia, esto no existe ya casi en el mundo, excepto los monarcas”, ironizó.
“La ley de goteo es destituyente”
El otro eje central de sus críticas fue la ley de goteo diario, aprobada recientemente por la Legislatura. Pese a reconocer su pasado como intendente y su histórica postura municipalista, Melella cambió su mirada con el tiempo y hoy considera que esta norma puede ser peligrosa para la estabilidad institucional.
“En un momento reclamé la ley de goteo, hasta que Pablo Blanco me explicó, me puso el caso de Jorge Colazo. A Colazo lo destituyen con la ley de goteo. ¿Por qué es destituyente? Porque no lo podés cumplir”, señaló.
El gobernador comparó la situación actual con gestiones anteriores y remarcó que el “contexto no es el mismo, cuando yo era intendente, la demora era de 60 o 62 días, hoy estamos en 28 o 30 días. ¿Qué tenemos que acotarlo? Sí, pero hay una diferencia enorme”.
Desde esa perspectiva, insistió en que la “norma no es inocente, yo sigo diciendo que la ley de goteo es una ley que tiene que ver con querer condicionar o voltear un gobierno”.
Y profundizó aún más su postura al marcar que “hay un ánimo destituyente o de condicionar al gobernador para que haga lo que algunos quieren o se pudre la cosa, hablando popularmente”.
Política, intereses y poder
Melella fue más allá y apuntó a la existencia de un entramado de intereses que excede lo estrictamente legislativo.
“En Tierra del Fuego hay un grupo donde se mezcla la política con algún sector empresarial y otros más, donde han hecho muchas veces lo que quisieron con la provincia, han hecho negocios en el Estado y eso hay que terminarlo”, denunció.
En ese contexto, interpretó que “muchas de las decisiones recientes responden a posicionamientos electorales de cara a 2027, algunos limitan con la hipocresía, dicen que nosotros con la reforma estamos haciendo política y ellos dicen que no, pero están en campaña electoral tremenda para el 27, y falta mucho”, cuestionó.
Legislatura vs Ejecutivo
El gobernador también analizó la dinámica actual entre poderes y aseguró que “la Legislatura está bloqueando iniciativas clave del Ejecutivo, te dicen que no hay recursos, mandamos una nueva tributaria y la archivan, la ley de financiamiento educativo no avanza”, enumeró.
Además, advirtió sobre proyectos que, según su visión, pueden generar un impacto negativo en las finanzas provinciales y al respecto explicó que “hay leyes que suenan lindo, como el goteo diario a OSEF, pero el único que hace el goteo es el Gobierno de la provincia, los municipios no”.
Para Melella, este tipo de iniciativas forman parte de una estrategia de “presión, son condicionamientos al Gobierno de la provincia, no les interesan algunos proyectos, les interesa otra cosa”.
Relación con intendentes y Nación
En medio de este escenario de tensión, el gobernador destacó su relación institucional con algunos intendentes, en particular con Martín Pérez y Daniel Harrington y al respecto expuso que “Martín Pérez es una persona razonable, equilibrada, tenemos buena relación, más allá de que no coincidamos en el 27 o en la reforma”, sostuvo.
“Puse $4 mil millones para Ushuaia y hoy me pagan con leyes para condicionar al Gobierno”
El gobernador apuntó contra el intendente capitalino y sectores de la Legislatura por lo que definió como una “falta de reciprocidad política” tras la millonaria asistencia a Ushuaia y el acuerdo electoral que cedió una banca en el Senado, denunciando, además, maniobras para “voltear o encorsetar” al Ejecutivo y volvió a calificar la ley de goteo como una herramienta “destituyente”.
En un tono crítico, habló de “falta de reciprocidad”, cuestionando decisiones políticas posteriores a acuerdos electorales y vinculó esas tensiones con lo que considera intentos de condicionar su gestión.
“Yo sigo diciendo que la ley de goteo es una ley que tiene que ver con eso, con querer condicionar o voltear un gobierno”, lanzó de manera directa, marcando el eje de su posicionamiento frente a las decisiones legislativas recientes.
La ayuda millonaria y el quiebre político
En ese contexto, Melella puso sobre la mesa la asistencia económica que el Ejecutivo provincial destinó a la capital fueguina.
“Yo no he hecho críticas al municipio, no he hecho críticas a ninguna gestión, me conocen”, sostuvo, antes de detallar que “ayudé al municipio de Ushuaia con 4 mil millones de pesos para obras, porque lo creía necesario”.
Sin embargo, dejó entrever un cambio en la relación política tras ese acompañamiento financiero, al marcar que “quizás algunos tengan que dar razones”, deslizó, en clara alusión al intendente Vuoto y su posicionamiento posterior.
El mandatario fue más allá y cuestionó el rol de algunos sectores legislativos al sostener que “por eso insisto que hay legisladores que parecen más funcionarios municipales o concejales que legisladores”.
El acuerdo electoral y la banca en el Senado
Otro de los puntos centrales que marcó el gobernador fue el acuerdo político previo a las elecciones, donde, según explicó, resignó espacios en función de una estrategia consensuada a nivel nacional.
“Nosotros teníamos un acuerdo electoral, ustedes lo saben. Cedimos el primer lugar en senadores, que iba a ser Agustín Tita”, afirmó, en referencia a Agustín Tita.
Según relató, esa decisión no fue unilateral y al respecto explicó que “yo lo cedí a pedido de Parrilli, de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner”.
Sin embargo, remarcó que “ese gesto no tuvo correlato en el presente, hoy no hay una reciprocidad en ese sentido de acompañamiento”, cuestionó.
“Leyes que buscan encorsetar al Gobierno”
Para Melella, el actual escenario político no puede leerse de manera aislada, sino como parte de una estrategia más amplia.
“Quienes llevan adelante ciertas leyes en la provincia, que suenan a destituyente o, por lo menos, a encorsetar o encasillar al gobierno de la provincia, hacen difícil tener esa relación hoy”, afirmó.
En esa línea, volvió a cargar contra la ley de goteo diario, a la que considera una herramienta de presión institucional más que una solución administrativa.
El gobernador dejó en claro que, desde su mirada, las tensiones actuales no son casuales, sino que responden a disputas de poder que impactan directamente en la gobernabilidad.
Con un discurso cada vez más confrontativo, Melella expone un escenario político atravesado por rupturas, reproches y disputas de liderazgo. La ayuda económica a Ushuaia, el acuerdo electoral por la banca en el Senado y las decisiones legislativas recientes aparecen, en su relato, como piezas de un mismo conflicto: el control del rumbo político de la provincia.
Por otro lado, confirmó que mantiene diálogo con el Gobierno nacional a través del “ministro del Interior, eso es bueno porque no teníamos y lo reclamábamos”, indicó, aunque también reconoció que “no existe la reciprocidad política que esperaba tras acuerdos electorales previos”.
En definitiva, Melella dejó en claro que el escenario político fueguino atraviesa un momento de alta tensión institucional. Entre la disputa por la reforma constitucional, la polémica ley de goteo y el rol creciente de la Legislatura, el gobernador advierte que lo que está en juego no es solo una agenda de leyes, sino el equilibrio de poder en la provincia. “Las discusiones hay que darlas, remarcó, pero no desde el miedo ni desde los intereses sectoriales, sino pensando en el futuro de Tierra del Fuego”.
